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Este sistema constructivo no es otra cosa que un aislamiento exterior para fachadas, que elimina los puentes térmicos mejorando la eficiencia energética del edificio.

La envolvente de un edificio o, lo que es lo mismo, el aislamiento exterior para fachadas es, sin duda, uno de los elementos más importantes de cualquier construcción. En plena eclosión de la conciencia medioambiental y el despertar de la arquitectura sostenible, apostar por un sistema de aislamiento térmico exterior que mejore la eficiencia energética de un edificio es, más que una opción, casi una obligación.

Lo que se conoce como fachada SATE no es otra cosa que uno de los tipos de fachadas pesadas que más popularidad ha alcanzado en los últimos tiempos, un sistema con incuestionables ventajas en términos de aislamiento y eficiencia.

Fachada SATE: qué es y cómo funciona

Cuando hablamos de una fachada tipo SATE, en realidad estamos haciendo referencia a un sistema de aislamiento térmico exterior. En esencia, este sistema constructivo para la envolvente de los edificios se concreta en la colocación de paneles aislantes sobre un elemento portante vertical. Su instalación desde el exterior elimina los puentes térmicos lo que, en la práctica, confiere a este tipo de fachadas unas interesantes propiedades en términos de eficiencia energética para el edificio que, además, vienen a dar respuesta a una normativa cada vez más exigente.

En contra de lo que pueda parecer, existe una amplia gama de acabados pero los componentes, en cada caso, siempre suelen ser los mismos. Además del mortero adhesivo para el pegado de los paneles aislantes, el sistema incluye una fijación mecánica de los mismos así como una perfilería auxiliar a base de guardavivos, goterones y similares. Junto a ellos, es necesario aplicar mortero o malla de refuerzo de fibra de vidrio para proteger al panel aislante, así como una delgada capa de imprimación como unión entre la capa base y la de refuerzo.

Finalmente se aplicaría una capa de acabado o revoco decorativo. La principal función de esta última capa no es solo imprimir una personalidad única a la envolvente del edificio, sino proteger el sistema del exterior, esto es, de agentes externos tales como la lluvia o el sol. Cabe destacar que este tipo de aislamiento exterior para fachadas puede emplearse tanto en edificios de nueva construcción como en viviendas existentes para su rehabilitación.

Explicación de qué es y cómo funciona la fachada sate

Ventajas del sistema SATE en fachadas

El desarrollo de edificios de consumo casi nulo o, dicho de otro modo, la búsqueda de la eficiencia energética del edificio es una de las cuestiones que han impulsado la apuesta por el SATE en fachadas. Sin embargo, las ventajas de este sistema de aislamiento térmico exterior van más allá. Estas son algunas de las más interesantes:

●       Mayor eficiencia energética y reducción de las emisiones de CO2

Apostar por profesionales en la instalación de este tipo de sistemas es clave para obtener unos resultados a la altura de las expectativas. De hecho, una ejecución correcta con materiales de calidad puede suponer ahorros de hasta un 60% del consumo energético según los expertos. Y aún hay más. Esa producción de un alto nivel de confort con los mínimos costes energéticos también se traduce en una reducción notable de las emisiones de CO2 al medioambiente lo que, en la práctica, convierte a este sistema de aislamiento térmico exterior en una opción más sostenible que otras alternativas.

Mayor eficiencia energética con las fachadas sate

●       Confort interior

Hablar de confort es algo más que hablar de temperatura. Si bien es cierto que mantenerla uniforme durante todo el año es una de las bondades de las fachadas SATE, no es la única. La composición de este tipo de envolventes mejora también el aislamiento acústico reduciendo el ruido del exterior y, en consecuencia, mejorando también el confort acústico.  

●       Transpirabilidad

Aumentar la capacidad térmica y la permeabilidad al vapor de agua es una seña de identidad del SATE en fachadas, algo que, sumado al hecho de que este sistema elimina los puentes térmicos, da como resultado una reducción notable del riesgo de condensaciones. 

●       Durabilidad y revalorización

Cualquier elemento que refuerce la eficiencia energética de un edificio es, hoy en día, sinónimo de valor añadido para la construcción y las fachadas con SATE son un ejemplo perfecto de ello. Pero su instalación no solo revaloriza la propiedad, también aumenta la durabilidad del edificio, alargando la vida útil de los muros exteriores.

Esa capacidad viene dada por el hecho de que confieren a la construcción una mayor protección que otros sistemas reduciendo la posibilidad de que sufran patologías en el exterior del edificio. 

●       Flexibilidad en el diseño

Más allá de las ventajas de las fachadas SATE a nivel técnico, lo cierto es que ofrecen bondades también en la dimensión más decorativa. La amplia gama de acabados en los que se presenta este tipo de fachadas se completa con la posibilidad de añadir distintos elementos decorativos que, en suma, dan como resultado envolventes tan atractivas como funcionales.

Edificio con una fachada SATE

Más allá del SATE en fachadas

La búsqueda de la excelencia y la sostenibilidad va más allá de las fachadas SATE y es que, aunque estos sistemas son claves para responder a las exigencias de alto nivel de aislamiento, no son lo único que puede aplicarse para conseguir hogares donde el confort, la eficiencia y el diseño vayan de la mano. Las promociones Culmia se basan en lo que se ha dado en llamar destino sostenible, que no es otra cosa que una hoja de ruta que incluye multitud de recursos tendentes al desarrollo de viviendas en las que prima una elevada calificación energética que no solo supone un notable ahorro de costes en consumo de energía, sino que reduce las emisiones de CO2 y mejora la calidad de vida de los usuarios.

Además del uso de fachadas ventiladas, estas promociones apuestan por las energías renovables, la ventilación, el consumo energético casi nulo y el cumplimiento de todas las exigencias normativas para certificarlas bajo los más estrictos estándares internacionales e, incluso, desarrollar un sello propio de vivienda sostenible con el fin de garantizar estos estándares en todas sus promociones.