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Cómo aislar las ventanas del frío este invierno

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Cuando buscamos mantener caliente nuestra casa, no solo es importante que dediquemos nuestro esfuerzo y dinero para generar una fuente de calor potente y estable. También es básico que nos preocupemos de aislar correctamente el hogar para que esta energía que producimos no se pierda a través de los puntos que la unen con el exterior (como puertas o ventanas) o incluso a través de sus muros, techos y suelos.

En Culmia queremos ponerte las cosas fáciles, por lo que hoy hemos recopilado una serie de consejos para que sepas cómo aislar las ventanas del frío durante este invierno. ¡Así que sigue leyendo para descubrir una manera de ahorrar dinero y energía durante los próximos meses!

¿Por qué es fundamental que nos preocupemos del aislamiento de nuestras ventanas?

Según un estudio termográfico que se realizó en 2015 en Miranda de Ebro (Burgos) en más de un millar de viviendas, el 68 % de estas presentaban pérdidas térmicas en los huecos de sus ventanas por la existencias de puentes térmicos. Mientras que en el 52 % de los casos se encontraron al menos un fallo de aislamiento concreto por la pérdida de calor a través los cajones de las persianas.

En casos como estos, se estima que se puede llegar a perder hasta la tercera parte del calor a través de estas zonas de la vivienda, con el consiguiente incremento de nuestra factura energética. Todo un problema que se acrecienta más en estos momentos, cuando acabamos de comenzar un invierno que se presenta como uno de los más complicados de los últimos tiempos por el encarecimiento del mercado energético y los problemas de abastecimiento.

Consejos para aislar las ventanas del frío este invierno

Tras todo lo dicho, seguramente quieras saber cómo puedes aislar las ventanas de tu hogar sin hacer grandes obras o complicarte demasiado. Pues toma nota, porque aquí te acercamos algunos consejos que seguro que te son de bastante utilidad:

Comprueba en qué estado se encuentran

Cuanto más años tengan y más desgaste hayan sufrido tus ventanas, es más probable que presenten más puntos de fuga del calor o puntos de entrada del aire exterior. Así que el primer paso será revisar cuidadosamente cada ventana de tu casa para comprobar el estado en el que se encuentra, si presenta algún agujero, rotura o perforación y si hay zonas donde se percibe que existe algún tipo de corriente o entra aire frío de fuera.

Si durante este proceso de revisión detectas alguna fisura o punto de fuga/entrada del aire, deberás subsanarlo de la mejor forma que puedas. Para ello, puedas utilizar materiales como la silicona, la goma aislante o la masilla acrílica, ya que te permitirán taponar estas zonas y, lo que es más importante, aislarlas del exterior para que tu casa no pierda calor y, a la vez, tampoco deje que entre el frío.

Colocar burletes

Son bandas de diferentes tipos de materiales (como caucho, espuma de poliuretano, silicona o cepillo) que se pueden instalar entre la junta y el cristal para cubrir todo este espacio. Esta es una alternativa asequible y económica a la sustitución del cristal o el cambio de toda la ventana, porque los burletes no son caros y son bastante fáciles de instalar – se suelen vender en formato adhesivo para una colocación sencilla -.

De todas formas, ten en cuenta que el material de estos influirá en su precio, utilidad y durabilidad. Por ejemplo, la espuma te será muy útil para huecos pequeños de no más de 5 milímetros y te asegurará una durabilidad de hasta 5 años, mientras que el caucho es más caro, pero te será útil para cavidades algo más grandes y te durará incluso más (hasta 8 años en los mejores casos).

Y si lo que buscas es una opción polivalente, resistente y muy duradera, deberás que elegir la silicona, ya que puede brindarte hasta 15 años de aislamiento.

¿Te has fijado en los tiradores de las persianas?

Uno de los errores más frecuentes a la hora de revisar el aislamiento de las ventanas es olvidarse de que los tiradores de las persianas son también puntos críticos para la pérdida de calor y la entrada de frío. Al fin y al cabo, están instalados en aperturas en la pared o ventana para que la cuerda funcione adecuadamente al subir y bajar la persiana, de forma que pueden acabar siendo una zona de ‘riesgo’.

Si notas que junto al tirador se produce una pequeña corriente de aire, te recomendamos que lo desmontes y que te encargues de aislarlo con alguno de los materiales que te hemos mencionado en el punto anterior, como espuma o silicona, o incluso con una placa de polietileno expandido.

Utilizar cortinas térmicas y persianas

España es uno de los pocos países europeos que sigue optando por las persianas para sus ventanas, así que podemos aprovecharlas en los momentos más fríos del invierno. Si las bajamos por la noche reforzaremos el aislamiento de nuestra casa, ya que dificultaremos aún más que salga el calor y entre el frío.

Y, si además instalamos también cortinas térmicas, notaremos aún más diferencia, porque estas están hechas con materiales aislantes (generalmente, más gruesos y pesados que los habituales como el algodón) que se encargan de que no entre el frío de fuera y de que el calor de dentro no salga. Así, aunque no son capaces de calentar por sí solas, al menos contribuyen a evitar que haya cambios de temperatura en las estancias.

Soluciones caseras para aislar el vidrio de las ventanas

En el caso de que lo que te preocupe sea el intercambio térmico que se produce a consecuencia de los vidrios de tus ventanas, un recurso puntual (y poco estético) puede ser adherir a estos un film de ventanas, una lámina o incluso forrarlos con plásticos de burbujas, de forma que las bolsas de aire se orienten hacia el vidrio.

Cambiar toda la ventana

Si, pese a todo lo dicho, crees que no consigues los resultados que buscas, quizá puedas plantearte instalar unas ventanas nuevas que te ofrezcan un aislamiento adecuado. Y, en este punto, será muy importante que tomes las decisiones adecuadas, especialmente en lo que respecta a la forma y los componentes del marco y el vidrio.

Por ejemplo, existen soluciones idóneas como las de doble acristalamiento (UVA) que, entre los dos vidrios, incluyen una capa de gas aislante. Dentro de ellas están los llamados vidrios bajo emisivos o ‘Low e’, a los cuales se les ha depositado una capa de óxidos metálicos en una de sus caras y que es bajo emisiva. Así, en lugar de emitir energía la reflejan, lo que permite mejorar las prestaciones de aislamiento térmico respecto a los vidrios normales.

O también puedes encontrar otras opciones, como los vidrios flotados, monolíticos, laminados, templados o mates, que te ofrecerán diferentes comportamientos en función de lo que consideres más importante: el aislamiento térmico, el aislamiento acústico y el nivel de seguridad.

¿Y qué hay del material del marco? Aquí lo recomendable es optar por el aluminio, porque es la solución más resistente, segura, cómoda y fácil de mantener respecto a las alternativas como el PVC o la madera.

¿Con qué solución te quedas tú?

Como ves, ya no hay excusa para pasar frío en invierno por culpa de un mal aislamiento de las ventanas. Hay multitud de opciones, tanto económicas como de mayor coste, para que podamos lograr una mayor eficiencia energética en nuestro hogar y, de paso, ahorremos a largo plazo en calefacción.

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